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viernes, 4 de noviembre de 2016

¡Por nuevos comienzos!


¡Por fin les muestro mi cara!


Desde pequeña escribir me gusta muchísimo y por eso, hace algunos años, un grupo familiares y amigos comenzó a insistirme que debía escribir un blog. Nunca les hice mucho caso, porque jamás pensé que alguien, que no fuese un conocido, se interesaría por lo que yo publicase y, además; porque sabía que hacerlo significaría un esfuerzo de disciplina, de constancia, que no estaba segura si podría hacer.
En mi caso, que este blog se haya tratado de una evaluación fue muy efectivo, porque me asomó a lo que, en pocas palabras, quiero hacer en un futuro: crear textos. Desde luego, publicar semanalmente una entrada en un blog no es lo mismo que trabajar en la redacción de un periódico, pero sí crea el hábito de cuidar la ortografía, de ser constante, de comprometerse a crear material para una fecha determinada y , mi parte favorita, “obliga” a mantener los ojos abiertos, a prestar atención a todo el ambiente -físico y virtual- que nos rodea; porque allí es donde se encuentra el contenido más valioso, que servirá para próximas publicaciones.
No me arrepiento en absoluto de haber elegido, junto a Majo y a Adrián, enfocarme en el tema de los millennials. Desde siempre, supe que mi generación tiene muchísimo potencial; pero haber desarrollado distintos tópicos me ayudó, sobre todo, a desmontar prejuicios, esos de los que me referí en mi primera entrada: es mentira que nuestra generación es perezosa y tampoco es cierto que no nos preocupamos por el bienestar del otro.
Por otra parte, a medida de que fui desarrollando el blog, me fui dando cuenta de la importancia que ocupan la Web y las redes sociales nuestro mundo personal y profesional, herramientas que han permitido, por ejemplo, la propagación de contenidos graciosos o desconcertantes y la creación de poderosísimas identidades virtuales, como es el caso de Lele Pons.
Hoy, después de mucho trabajo y unos cuantos errores, este proyecto llega a su fin. Debo decir que me divertí muchísimo escribiendo en “The Millennials” y que no pongo en duda que en algún momento volveré a trabajar sobre este tema y que ninguno de los tres, como creadores de este blog, perderemos la esencia de #SerMillennial



¡Por nuevos comienzos! 

sábado, 15 de octubre de 2016

Premio Nobel a una millennial




Malala Yousafsai una joven pakistaní de tan solo 19 años, considerada hoy en día una de las 100 personas más influyentes del mundo según la revista TIME y galardonada con el Premio Nobel de la Paz en  2014 a los 17 años por su activismo a favor de los derechos de las mujeres.
Malala nació en 1997 en Mingora, una ciudad situada al norte de Pakistán  dirigida por los talibanes desde principios del año 2008 quienes instauraron un régimen de prohibición, prohibiendo la televisión, la música, la radio y la educación de las niñas.  Es entonces cuando un periodista de la BBC contacta con la joven pakistaní para relatar el día a día de una estudiante bajo el régimen talibán.
Malala escribía a mano sus experiencias como estudiante y luego se las entregaba a un reportero quien se ocupaba de publicarlas en el blog de la BBC bajo el seudónimo de “Gurlu Makai” (“anciano” en lengua urdu) para garantizar la seguridad de Yousafzai. Se publicaban entradas casi a diario contando el miedo y el horror que se vivía a diario en la ciudad.
A pesar de publicar en el anonimato, Malala fue ganando fama en el país por las numerosas entrevistas que concedió a los medios de comunicación del país y reivindicando en público el derecho de las niñas a asistir a clase. Su vida cambio por completo el 9 de octubre de 2012 cuando en el autobús de regreso a casa dos fundamentalistas le dispararon hiriéndola de gravedad. El atentado tuvo una enorme repercusión a nivel internacional y fue trasladada a Inglaterra para su recuperación, desde entonces ha podido reunirse con importantes jefes de estado (Barack Obama, Isabel II…) y de la diplomacia internacional como Ban-Ki Moon. Ha dado numerosos discursos alrededor del mundo (Asamblea de la ONU, Parlamento Europeo…)
En 2014 fue galardonada con el Premio Nobel de La Paz y convirtiéndose así en la persona más joven en acceder a este premio, tenía entonces 17 años.

Malala Yousafsai es un ejemplo de joven millennial que ha revolucionado la manera de pensar en su país, las manifestaciones a favor del derecho a la educación de las niñas han aumentado. 

viernes, 23 de septiembre de 2016

Nosotros los millennials




Se nos conoce por ser supuestamente impacientes, malcriados y egocéntricos. Los jóvenes de entre 18 y 30 años somos la generación del milenio, los famosos “millennials” que a pesar de todas las críticas y reproches que nos hacen somos el futuro de la sociedad y estamos decididos y dispuestos a cambiarla a mejor.                                                    Somos la generación que está cambiando y va cambiar el futuro de nuestra sociedad, lo cual era impensable en la sociedad del siglo pasado, una sociedad tradicionalista. Por lo tanto, es incorrecto decir que nuestra generación está en decadencia, los millennials  somos los que vamos a generar futuro y progreso.

Crecimos y vivimos al mismo tiempo que las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación y somos los principales usuarios de estas. Las usamos no solo para poder comunicarnos con cualquier persona del mundo si no que para poder desarrollar nuestros proyectos e ideas sobre el progreso sociopolítico y exponerlos ante el mundo entero.                                                    


De modo que este blog va a centrarse en los testimonios de 3 jóvenes millennials, sobre nuestra visión y relación con el mundo, pero también sobre los proyectos de cara al futuro.






Adrian.-






miércoles, 21 de septiembre de 2016

Testimonio de una chica de esta generación





No sé si se trate de algo universal, pues quizá la generación de los “Baby Boomers” o la Generación X haya sido también criticada. Lo cierto es que la nuestra, la de aquellos que hemos nacido entre los años 1980 y 2000, ha sido sometida a un montón de reproches y de burlas que, a veces, nos resultan hasta divertidas.

En general, podría decirse que la concepción general que se tiene es que los millennials somos flojos, malcriados, insolentes, incapaces de seguir instrucciones básicas, irrespetuosos ante los mayores y ante la autoridad, y obsesionados con nosotros mismos.

Por no pensar de esta manera, escogí desarrollar este tema junto a Majo y a Adrián, pues creo que el desprestigio que posee nuestra generación se debe, en parte, a la creencia arraigada que consiste en glorificar el pasado y considerar que este fue mucho mejor de lo que hoy es el presente. En realidad, si analizamos la cuestión a fondo, tomando en cuenta las estadísticas actuales de hambre, pobreza y conflictos bélicos en el mundo, nos daremos cuenta de que este planteamiento es falso; pues en efecto, el mundo de hoy es mejor que el anterior, aunque todavía queden múltiples factores a mejorar.

A mí me encanta de ser de esta generación, porque, aunque algunos nos descalifiquen, estoy todos los días rodeada de compañeros emprendedores, que se rehúsan a pasar su vida entera haciendo algo que no los haga felices, que se muestran disconformes ante la falta de libertad de expresión e intolerantes ante las instituciones corruptas y que han aprendido, en parte gracias a Internet, a entender lo que está pasando en el mundo, a solidarizarse y desarrollar empatía ante situaciones universales.

                                            
                            ¡Que vivan los millenials!


Cristina.-